Las palabras que susurraste aquella tarde
July 3rd, 2008retiran una capa de verdad
como si se tratara
de una piel seca
al finalizar el verano.
E.K
retiran una capa de verdad
como si se tratara
de una piel seca
al finalizar el verano.
E.K
la misma ventana
la continuidad de vecinos y edificio
como un todo
el futuro
desde el banco ahora gastado
de la plaza de mi infancia
tiene el peso inusitado del perdón
¿se distingue la mosca
del verano pasado
de la actual?
resabio de impulsos
en la memoria de mis dedos:
extrañan espaldas que no volveré a rasguñar
Ezequiel P. Kahan
Aquella vez en el cementerio
había una flor tan roja
que te hizo olvidar las palabras de consuelo.
Esperabas en la vereda de enfrente en el café
intentabas abrigarte
con el diálogo de las otras mesas.
No te gustaban los domingos por la tarde.
E.K
Los columpios no son noticia,
son simples como un hueso
o como un horizonte,
funcionan con un cuerpo
y su manutención estriba
en una mano de pintura
cada tanto,
cada generación los pinta
de un color distinto
(para realzar su infancia)
pero los deja como son,
no se investigan nuevas formas
de columpios,
no hay competencias de columpios,
no se dan clases de columpio,
nadie se roba los columpios,
la radio no transmite rechinidos
de columpios,
cada generación los pinta
de un color distinto
para acordarse de ellos,
ellos que inician a los niños
en los paréntesis,
en la melancolía,
en la inutilidad de los esfuerzos
para ser distintos,
donde los niños queman
sus reservas de imposible,
sus últimas metamorfosis,
hasta que un día, sin una gota
de humedad, se bajan
del columpio
hacia sí mismos,
hacia su nombre propio
y verdadero, hacia
su muerte todavía lejana.
Fabio Morábito
…a la gente que entra y comenta. Hoy por hoy no encuentro muchos canales de difusión de mi obra más alla de este Blog (algo que espero revertir en algún momento), por lo que quiero agradecer a la gente que pasa por aca, me lee y deja un feedback. También a los que pasan y no escriben nada (los tímidos) y a aquellos que no leen pero comentan (los opinólogos). Sólo dejo fuera de este gracias a los que no entran, no comentan, ni leen…pero se pueden incorporar fácil de cualquiera de los modos antes mencionados
Saludos
E. K
Invitarte un cortado
y a contemplar
el hechizo de una luna distinta cada noche
los reflejos espontáneos de la vida
en los charcos de la calle
pensar en la vez que casi me partiste el labio
por la premura compulsiva de un beso
(muestra conmovedora del deseo
voraz que subyace en todos).
Despertar y que todavía estes.
Ezequiel P. Kahan
Entre
la verde
rígida
vieja
brillante
quebrada
rama
llega
el blanco
suave
mayo
nuevamente
William Carlos Williams
I
Jugar con la muerte también es vivir
II
Aquel dormitorio color caoba brillaba con la luz
tenue de persiana entornada
el polvo fino bailaba remolinos en el aire
como si las partículas del cosmos dibujarán
por si solas
una vía láctea pequeña
III
Una escalera eterna de diez escalones
jugar con un espejo, felicidad de clase media
me habían regalado un auto que era un disparate:
forma de conejo, tres ruedas y una ruleta en el lomo
IV
Ningún ángel escuchó mi canción inventada
no recuerdo sus estrofas
pero en ese entonces debía ser importante
porque la repetía todo el tiempo
V
El cristal de la ventana había armado
un combinación del living y la vereda de enfrente
resultaba asfixiante
pero no tenía fuerza para huir
V
Estas palabras de evocación
también son pérdida
VI
Cena para diez en la mesa redonda
el cigarrillo de mi abuelo se deshace en volutas
la lucecita en su extremo parpadéa
La familia en sí es el
enigma más grande
Ezequiel P. Kahan
Los amaneceres con vos terminan en
crisis vocacional
ver desde la cama como te envolvés
en la sábana y corres con la ropa hasta el baño
Reís y tu boca es perla nacarada
o toda lágrimas
cuando te entregas lo haces
completa
silenciosa
como el andar de los insectos
pero después dudas
si barajar o no una vez ya repartido
si jugar o no alguna carta
En el parque había un banco despintado
donde me esperabas sentada
las piernas abiertas, la pollera tirante
oculta tras un par de anteojos negros
Reías, pícara, al verme
y yo perdido, caminaba derecho hacia vos
Ezequiel P. Kahan
Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.
Kavafis
Vengo de leer al hilo tres libros de Murakami: Tokios Blues, Kafka en la Orilla y Sputnik, mi amor . Que puedo sacar como conclusión de la parte de su obra que leí hasta el momento?
_ Este hombre tiene un trauma con las pianistas de carrera frustrada.
_ Este hombre ve muchas peliculas de terror, estilo “la llamada”.
_ Este hombre debe ser un cocinero frustrado (en realidad luego supe que tuvo un bar, ¿será por eso que hay tantos platos distintos en sus novelas? valdría que alguno libro viniera con degustación!).
_ Le rompieron el corazón una cuantas veces y no precisamente las chicas mas bonitas.
_ Vio demasiado episodios de “la dimensión desconocida)
_ Todas sus novelas (hasta ahora) hacen referencia al suicidio (claro que tampoco leí una sóla novela de autores japoneses en que no haya al menos un suicidio)
_ Tiene una fijación por las prácticas sexuales onanistas.
pero lo importante es que hay ciertas partes de sus novelas que son realmente buenas. Es más, sino fuera por su tendencia al ahora-te-lo-arruino-todo-con-giro-brusco-a-lo-fantástico, creo que serían realmente excelentesLos personajes están bien delineados. Se llega a captar una psicología claramente definida. Como que podrían despegarse del papel y cruzárnoslo en cualquier esquina (bueno, cualquiera no, capaz que una en Japón). Creo sinceramente que los autores japoneses modernos (bah, lo que leí como Ishiguro y no se si incluir a Kenzaburo Oe) son el equivalente a los escritores rusos de hace un par de siglos atras. Por cierto, aprovecho para aclarar que prefiero este estilo al PaulAusteriano, que quieren que les diga. Al menos lo que leí de él, no me parece que funcione tan fluidamente como con mis amigos orientales….
Volviendo a las novelas de Murkami, lo que me molesta es que hasta ahora, salvo Tokios Blues, el resto de las historia tienden a dejar cabos abiertos. No se si esto es algo que el autor hace a propósito (quiero creer que sí), pero a mi, que me gusta “todo cerrado”, me pone un poco nervioso. Como ejemplo, en “Kafka en la orilla”, ¿que son esas manchas de sangre en el pecho de Kafka tras el episodio del desmayo? ¿alguien me explica?. Espero que en futuras novelas se corrija esto, para mi beneplácito. No es que la novela no cierre por estos elementos, pero es un poco como comprar un traje de primera y encontrar hilitos sueltos por todos lados…
Saludos
Compite por el primer puesto en aquello
del oficio más viejo del mundo
Es la válvula de corte rápido de las desventuras edilicias
y aunque el sueldo lo pagamos entre todos
el verdadero jefe es él.
Le temo porque podría
vulnerar mi lábil intimidad de domicilio 2×2.
Ezequiel P. Kahan